Las frazadas se deben lavar dependiendo del uso que se les dé. Por lo general, si están bien protegidas y se usan con una colcha (que no es lo mismo que un cubrecama) sobre ellas, se pueden lavar un par de veces al año, lo ideal es que sea en verano. 

Por lo general, las frazadas de lana se deben lavar a mano, siguiendo siempre las instrucciones que aparecen en las etiquetas. Hay algunas que se pueden lavar en la lavadora en el programa para lana, con detergente suave y agua fría. Nunca se deben someter a temperaturas sobre 20°C.

Muchas personas las mandan a la tintorería, pero es importante señalar que ahí cumplen con lavarlas en frío, pero luego las someten a secado a altas temperaturas dañando la frazada, por lo que es conveniente hacerles notar este cuidado especial.

Otro punto importante, es la forma de fabricar las frazadas. El Castillo es la única empresa en Chile que produce frazadas con Triple Torsión del Hilado.

Esto es usar dos hilos delgados torcidos para confeccionar uno grueso, torcido nuevamente. El hilo delgado permite mucha más torsión que un hilo grueso por sí solo, de esta manera, el hilo grueso torcido, formado al unir dos hilos delgados, tiene mucha más torsión y por ende una mayor firmeza, resistencia y durabilidad que un solo hilo grueso común.

De esta forma, una frazada hecha con hilado con triple torsión, además de ser más térmica, es mucho más resistente a los lavados y permite que se puedan meter a la lavadora. Lo importante es ponerlas en un programa de lavado suave o especial para lana y jamás someterlas a temperaturas sobre 20°C. 

Después de lavarlas, éstas se deben colgar para que se sequen al exterior, pero evitando la luz solar directa. Nunca se deben meter a la secadora.